El soporte necesario para la producción científica

Desde siempre se ha considerado que la producción científica es algo importante en el desarrollo de la especie humana. No obstante, esto ha sido preocupación de solo un grupo reducido de personas, en relación a todas las personas que conforman el entramado complejo de gente que crea la sociedad. Estas pocas personas se han preocupado desde siempre por encontrar tanto financiación como el espacio adecuado que sirva para crear las condiciones necesarias para dar a aquellos interesados en la ciencia -y que son quienes realizan el trabajo teórico y práctico- lo que necesitan para dedicarse a la labor científica.

Estas condiciones implican contar con un espacio adecuado para la labor académica. Un lugar adecuado para la concentración, que cuente además con los recursos materiales necesarios que faciliten la labor intelectual, principio y origen de la labor práctica. Sin embargo, esto no es todo lo suficiente. Los materiales necesarios para facilitar esta labor también deberían estar a la mano.

Por otro lado, este espacio del saber también ha de contar con algunos espacios específicamente diseñados para que aquellos dedicados a estas labores se encarguen de las tareas productivas, esto es, de llevar el trabajo teórico al campo de lo aplicado, sea a través de la experimentación o de la puesta en práctica y evaluación de una u otra tecnología. Los laboratorios, en general, cumplirían con esta labor.

No obstante, contar con todas estas condiciones no es sencillo y requiere de una inversión de dinero que no cualquiera puede hacer, o está interesado en hacer. Antes esta función la cumplían los mecenas.

Un ejemplo de mecenazgo: La familia Médici

the-medici-familyLos Médici fueron una familia radicada en la opulenta Florencia del siglo XVI, y que tuvo un inmenso poder, que fue incrementándose con el paso del tiempo.

Una figura representativa que estuvo bajo su cuidado, en términos de mecenazgo, fue Leonardo Da Vinci, quien sin el apoyo de esta familia, en especial de Lorenzo de Médici, no habría podido dedicar su genio con la misma devoción a sus inventos.

Hoy en día hay fundaciones dedicadas a promover y financiar el trabajo científico

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